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A 40 años de Chornóbil: Es hora de detener el terrorismo nuclear de Rusia

#Incidenciaglobal
marzo 26,2026 119
A 40 años de Chornóbil: Es hora de detener el terrorismo nuclear de Rusia

Volodímir Kogutiak, vicepresidente del Congreso Mundial de los Ucranianos en Europa Occidental y vicepresidente de la Asociación de Ucranianos en Francia, así como presidente del comité de incidencia del CMU, analiza cómo Rusia ha convertido la energía nuclear en un instrumento de terror global y el papel de las comunidades ucranianas en la lucha contra el chantaje nuclear del Kremlin.

Hoy, en 2026, el Accidente de Chornóbil ha dejado de ser solo una página de la historia y un día de duelo. Esta tragedia se ha transformado en un desafío actual, donde la amenaza nuclear es un instrumento del terrorismo estatal deliberado de Rusia. Conmemorar el 26 de abril ya no implica únicamente llevar flores a los memoriales, sino también emprender acciones decididas de incidencia a nivel internacional.

Incidencia

Para proteger al mundo de una repetición de la catástrofe, los esfuerzos de las comunidades ucranianas y de los socios internacionales deben centrarse en direcciones concretas de presión:

¿Qué debemos impulsar hoy?

  • Exigir a todos los niveles el reconocimiento de Rusia como Estado patrocinador del terrorismo: los ataques rusos contra la central de Chornóbil y la Central nuclear de Zaporiyia encajan en la definición clásica de terrorismo. Un país que mina reactores nucleares no puede formar parte del mundo civilizado ni de organizaciones internacionales del ámbito energético.
  • Desmilitarización internacional de la central de Zaporiyia: no debe ser una petición a Rusia, sino una exigencia firme de la comunidad internacional. La presencia del Organismo Internacional de Energía Atómica es importante, pero insuficiente sin la retirada de tropas y equipos.

La mejor forma de explicar el peligro es mostrarlo. La organización “Ecodía” ha preparado materiales que pueden ayudar a realizar actividades informativas en las comunidades:

  • Vídeos sobre Chornóbil: siete películas que explican de forma clara la tragedia de 1986. También se recomienda el documental de Suspilne Novini.
  • ¿Cómo utilizarlos?: organizar proyecciones en escuelas, bibliotecas o centros comunitarios, invitar a residentes locales y, tras la proyección, explicar que Rusia hoy hace lo mismo, pero de forma deliberada.
  • Asimismo, se recomienda utilizar materiales del medio en inglés London Ukrainian Review, en el enlace.

Mensajes clave para la comunicación:

  • Chornóbil en 1986 fue un accidente. Las acciones de Rusia hoy son un crimen.
  • La central de Zaporiyia no es solo una planta: es una “bomba sucia” en manos del Kremlin.
  • Rosatom financia la guerra: cada dólar pagado por energía nuclear rusa alimenta misiles y ocupación.
  • El ataque contra Chornóbil en 2025 fue una bofetada al mundo: Rusia golpeó el sarcófago construido por 40 países.
  • La seguridad no se negocia: no se puede pactar con un terrorista que mantiene el dedo en el “botón nuclear”.

¿Por qué es importante?

Durante décadas, el 26 de abril fue percibido como un día de duelo. Hoy, Chornóbil se ha convertido en un reflejo de una nueva realidad, donde la amenaza nuclear vuelve a ser actual, esta vez como resultado de un terrorismo estatal planificado.

La Federación Rusa ha violado definitivamente los protocolos internacionales de seguridad nuclear. La central de Zaporiyia está ocupada desde el 4 de marzo de 2022: es el primer caso en la historia en que una instalación nuclear civil se convierte en una base militar. La presencia de armamento pesado y el minado del perímetro han transformado la planta en un potencial instrumento de destrucción masiva.

El mundo fue testigo del apagón más prolongado en la historia de la central: más de un mes sin suministro eléctrico externo desde el 23 de septiembre. Cada minuto suponía un riesgo para los sistemas de refrigeración. En marzo de 2026, la planta volvió a perder su línea principal de transmisión.

En febrero de 2025, un dron ruso impactó contra la estructura de protección del cuarto reactor de Chornóbil. Los daños al nuevo confinamiento seguro no fueron un accidente, sino una demostración directa de desprecio hacia la comunidad internacional que invirtió durante décadas en su construcción.

El chantaje como política

Debemos entenderlo con claridad: para el Kremlin, la central de Zaporiyia no es un activo energético, sino un rehén político. Como ha señalado el representante especial del presidente de EE. UU., Keith Kellogg, el control de la región de Donetsk y el estatus de la central son dos de los principales obstáculos en cualquier negociación de paz.

Rusia utiliza la amenaza nuclear como fase final de su chantaje, intentando intercambiar la seguridad de millones de europeos por concesiones territoriales.

Los planes de reactivar la central, mencionados por medios como Reuters, rozan lo irracional. Cualquier intento de operar la planta en condiciones de guerra, sin el mantenimiento adecuado por parte del operador legítimo Energoatom, conducirá inevitablemente a un accidente. Rusia lo sabe. Y aun así, actúa.

La tragedia de 1986 enseñó al mundo el coste de la negligencia nuclear. Hoy nos enfrentamos a un crimen consciente. Debemos transmitir a cada político y periodista que la seguridad nuclear no tiene fronteras. Si no se detiene al agresor ahora, las consecuencias pueden ser catastróficas para todo el continente.

Al honrar la memoria de los héroes de 1986, defendemos el derecho a la vida de Ucrania y de Europa en 2026.

Fotografía: DepositPhotos

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