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El secuestro de niños ucranianos: calificación jurídica, responsabilidad y vías de retorno

#NoticiasDiáspora
febrero 10,2026 25
El secuestro de niños ucranianos: calificación jurídica, responsabilidad y vías de retorno

El Congreso Mundial de los Ucranianos (CMU) celebró el 1 de febrero el seminario web “Consecuencias a largo plazo del secuestro de niños ucranianos por parte de Rusia”, dedicado a las violaciones sistemáticas del derecho internacional humanitario en el contexto de la guerra a gran escala.

En el centro del debate estuvieron los mecanismos jurídicos para calificar la deportación y el traslado forzoso de niños, la responsabilidad de las personas implicadas y los instrumentos internacionales para el retorno de las víctimas. A las preguntas de los participantes respondió la experta en derecho internacional humanitario y penal Katerina Rashevska. A continuación, un breve resumen de las principales tesis.

¿Cómo demostrar que la deportación y el traslado de niños fueron forzosos y no voluntarios?

En los primeros meses de la invasión a gran escala, la deportación y el traslado forzoso de niños ucranianos fueron provocados por la violencia armada masiva ejercida por agentes rusos contra la población civil, tanto durante los asedios a localidades como a consecuencia de los bombardeos de corredores de evacuación. Como resultado de estos ataques, los niños perdían a sus padres y sus hogares, quedaban sin acompañamiento en las calles, a menudo con heridas de metralla.

Tras el inicio del funcionamiento de los llamados puntos de filtración, otra causa del traslado de niños ucranianos no acompañados fue su separación forzosa de padres y otros representantes legales, quienes eran detenidos y privados de libertad en lugares de reclusión.

En algunos casos, al ser conscientes de que las circunstancias de la catástrofe humanitaria que provocaron la expulsión masiva e ilegal de niños ucranianos fueron creadas deliberadamente por el propio Estado agresor, altos funcionarios de la Federación de Rusia y de las autoproclamadas repúblicas intentaron trasladar la responsabilidad a Ucrania. También procuraron demostrar que no existía alternativa a la deportación ilegal y al traslado forzoso, lo cual constituye una distorsión de los hechos. En ese período, la propaganda describía la deportación como una neutral “acción humanitaria” o un “traslado a lugares seguros”. El foco se desplazaba deliberadamente de las causas del traslado a sus consecuencias, presentadas como “cuidado de los niños” y garantía de sus mejores intereses.

En los casos en que la deportación ilegal y/o el traslado forzoso de un niño se produjeron en relación con su entrega a una familia rusa, la coacción consistió en la incapacidad del niño para expresar un consentimiento libre, en la falta de correspondencia de su opinión con su interés superior, así como en la influencia agresiva sobre su conciencia y en manipulaciones hacia los menores. Algunos niños eran demasiado pequeños y no comprendían lo que les estaba ocurriendo y/o cuáles serían las consecuencias de la transferencia forzosa a una familia rusa. La voluntariedad de la permanencia de los niños en tales familias requiere una verificación adecuada. En condiciones de obstrucción por parte de la Federación de Rusia del acceso de misiones de monitoreo independientes a los territorios y personas bajo su control, no es posible presumir la ausencia de coacción.

Cuando los niños eran trasladados a los llamados campamentos de reeducación, debido a la prohibición impuesta por Rusia al acceso a los territorios ocupados resultaba difícil determinar si cada caso de consentimiento de los padres para dicho traslado era voluntario e informado, en particular en cuanto a la comprensión del contenido de los programas y de sus componentes politizados. Teniendo en cuenta que en algunos casos el traslado de niños a los campamentos se produjo bajo amenazas y coacción, incluida la amenaza de privación de la patria potestad, la validez de dicho consentimiento es cuestionable. El contexto del conflicto armado en curso, el acceso limitado a la información y el carácter engañoso del traslado a los “campamentos de reeducación”, que a menudo se describía como un “descanso” temporal, socavan aún más la legitimidad del consentimiento de los padres u otros representantes legales.

En los casos en que las víctimas del traslado a campamentos fueron huérfanos y niños privados del cuidado parental que se encontraban en instituciones residenciales en territorios ocupados, existen fundamentos sólidos para afirmar la ilegalidad del traslado debido a la ausencia del consentimiento de Ucrania, que actúa como parens patriae para esta categoría de niños.

¿Se puede exigir responsabilidad no solo a Vladímir Putin, sino también a todas las personas implicadas?

Hasta la fecha, la Dirección Principal de Inteligencia de Ucrania ha identificado a 346 personas físicas que organizaron y/o participaron de otro modo en el secuestro de niños ucranianos. La cadena de estas personas comienza con el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, y su comisionada para los derechos del niño, María Lvova-Belova, y se extiende hasta funcionarios del nivel de directores de orfanatos e internados y jefes de administraciones de ocupación.

Los órganos ucranianos de investigación preliminar han identificado una serie de episodios de deportación ilegal y traslado forzoso de niños ucranianos. Entre ellos: la deportación de varios cientos de niños de orfanatos de las llamadas “RPD” y “RPL” en vísperas de la invasión a gran escala; el traslado de 31 niños, en su mayoría de Mariúpol, a la región de Moscú; el secuestro de 48 huérfanos de entre cuatro meses y cuatro años del hogar infantil regional de Jersón; así como la detención arbitraria de más de 2.000 niños en campamentos en el territorio de la Crimea ocupada y en el sur de la Federación de Rusia a finales de 2022 y principios de 2023.

Hasta el momento, se han notificado alrededor de dos decenas de sospechas a los implicados en estos procesos penales. Dado que los crímenes internacionales no prescriben, la investigación puede prolongarse durante mucho tiempo. Al mismo tiempo, la prioridad sigue siendo la recopilación adecuada de pruebas y la demostración de la culpabilidad conforme a los estándares internacionales.

En cuanto a las solicitudes dirigidas a los órganos oficiales de la Federación de Rusia, el Estado agresor no responde ni siquiera a los llamamientos de las organizaciones del sistema de la ONU. Las relaciones diplomáticas entre Ucrania y la Federación de Rusia están rotas debido a la agresión de esta última, y Rusia se niega sistemáticamente a designar un Estado neutral que pudiera representar los intereses y proteger a los ciudadanos ucranianos bajo control del enemigo. Por ello, los escasos contactos para esclarecer el paradero y el destino de los niños secuestrados se realizan a través de intermediarios —Qatar, Sudáfrica, el Vaticano, personas particulares, incluida Melania Trump— y exclusivamente por iniciativa de Ucrania.

¿Qué materiales informativos se pueden difundir en los países?

Los mensajes informativos, historias y materiales visuales se encuentran en los materiales del CMU en la página especial de la campaña “Stand with Ukraine: Protect Future Generations”.

¿Dónde se pueden leer historias sobre la lucha de los niños ucranianos?

Las historias están presentadas en informes analíticos en los siguientes enlaces:

Además, se publican actualizaciones periódicas en las redes sociales de las iniciativas Bring Kids Back UA, Save Ukraine y de la Red Ucraniana por los Derechos del Niño.

¿Se puede contar con la ayuda del Comité Internacional de la Cruz Roja?

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dispone de su propio mecanismo para la búsqueda de personas desaparecidas a causa de un conflicto armado, incluidos los niños. Al mismo tiempo, en muchos casos Ucrania debe primero identificar a los familiares del niño, que también pudieron haber sido víctimas de crímenes rusos, y solo después iniciar el proceso de búsqueda y retorno de los niños. Además, Rusia no siempre coopera con el CICR, no confirma el hecho de que las personas estén bajo su control o distorsiona deliberadamente la realidad.

A pesar de la obligación de proporcionar a la Agencia Central de Búsquedas del CICR una lista de los niños ucranianos trasladados, la Federación de Rusia aún no lo ha hecho. Como resultado, el papel del CICR actualmente se limita a casos aislados de apoyo a familias ucranianas durante el retorno a territorio controlado por Ucrania, en particular durante el cruce de la frontera.

¿A quién deben dirigirse los representantes de otros Estados?

Se recomienda dirigirse al Comisionado de la Rada Suprema de Ucrania para los Derechos Humanos y/o a la iniciativa presidencial Bring Kids Back UA.

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