El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) califica los ataques sistemáticos de Rusia a la infraestructura energética como crímenes de lesa humanidad, cuyo objetivo es crear las condiciones para la destrucción de la población ucraniana.
“El SBU ha recopilado la evidencia necesaria que confirma que los ataques rusos al sector energético constituyen una política constante del Kremlin dirigida a la destrucción del pueblo ucraniano y presentan indicios de crímenes de lesa humanidad”, escribió el SBU.
Desde el inicio de la temporada de calefacción, el SBU ha documentado 256 ataques aéreos rusos contra instalaciones energéticas ucranianas, incluyendo 11 centrales hidroeléctricas, 45 centrales de cogeneración, 49 ataques a centrales térmicas y 151 ataques a subestaciones eléctricas.
“Cada uno de los ataques mencionados fue de naturaleza combinada y se llevó a cabo utilizando docenas de drones y misiles rusos”, escribió el SBU.
El enemigo llevó a cabo la mayoría de los ataques contra instalaciones de generación térmica y eléctrica en las regiones de Kyiv, Járkiv, Odesa, Dnipropetrovsk, Sumy, Mikoláiv y Chernígiv.
“Estos ataques, durante un período de enfriamiento brusco, provocaron cortes de electricidad y calefacción a gran escala, así como la interrupción del suministro de agua en los hogares de millones de civiles ucranianos”, escribió el SBU.
El SBU califica la destrucción sistemática del sistema energético de Ucrania por parte de Rusia como crímenes de lesa humanidad, ya que crea condiciones destinadas a la destrucción de una parte de la población. Este artículo define estos ataques como crímenes internacionales con responsabilidad objetiva ante los tribunales ucranianos y extranjeros.
“Los investigadores del SBU trabajan en el lugar de cada ataque enemigo y recopilan una amplia base de pruebas para que cada racista involucrado en estos crímenes reciba el castigo que merece”.
Fotografía: Servicio de Estado de Emergencia de Ucrania