La economía rusa se hunde cada vez más en la estanflación, un estado en el que el crecimiento económico prácticamente se detiene o entra en recesión, mientras que los precios siguen subiendo, encareciendo la vida de la población y las empresas. Así lo informó el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania.
“La estricta política monetaria del Banco Central de la Federación Rusa ha frenado la actividad empresarial y exacerbado procesos de estancamiento que ya se han vuelto sistémicos”, enfatiza el servicio de inteligencia.
En 2025, el crecimiento económico en Rusia prácticamente se detuvo: el PIB rondaba el cero, e incluso una ligera recuperación fue proporcionada únicamente por el complejo militar-industrial y las industrias de materias primas, sin generar impulso para la economía civil.
La actividad inversora ha caído drásticamente: las empresas están abandonando la modernización, recortando la compra de equipos y bienes de inversión, mientras que los altos tipos de interés mantienen la escasez de recursos financieros.
El sector público está ejerciendo una presión adicional. El Estado ha reducido los incentivos mediante cambios fiscales, y en 2025, mantener un gasto elevado en medio de una caída de los ingresos ha provocado un déficit creciente, afirma la agencia de inteligencia.
La demanda interna sigue siendo la más vulnerable. El comercio minorista muestra una pérdida de confianza empresarial, la confianza del consumidor se está deteriorando y las ventas están disminuyendo en la mayoría de las categorías de productos.
La alta inflación, combinada con la debilidad de la actividad económica, significa que la economía rusa está cada vez más atrapada en un círculo vicioso de estanflación, del que cada vez es más difícil escapar.
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