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Cuarenta años después de Chornóbil: la amenaza nuclear ha vuelto

#LlamadoAActuar#NoticiasCMU
abril 22,2026 117
Cuarenta años después de Chornóbil: la amenaza nuclear ha vuelto

En 1986 explotó un reactor en la central nuclear de Chornóbil. La nube radiactiva cubrió Europa en cuestión de días. Moscú lo sabía. Y calló. Cuando otros gobiernos recibieron por fin alguna advertencia, millones de personas ya habían sido expuestas. El encubrimiento no solo costó vidas. Estuvo a punto de arrodillar a un continente entero.

Cuarenta años después, Rusia repite lo mismo. No por negligencia. Por decisión propia.

Las fuerzas armadas rusas ocupan la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, y la han convertido en base militar. Bombardean el perímetro de la instalación, inutilizan los sistemas de seguridad y cortan el suministro eléctrico externo una y otra vez, dejando a unos generadores diésel de emergencia como única barrera frente a una fusión del núcleo. No es un daño colateral de la guerra. Es un cálculo: mantener una planta nuclear como rehén y ver si el mundo se atreve a actuar.

Los norteamericanos deben entender lo que está en juego. Un accidente en Zaporiyia desataría una contaminación radiactiva sobre Europa ante la cual Chornóbil parecería un prólogo. Se verían amenazados el agua y los alimentos, se desencadenaría una migración masiva y tambalearían los aliados de la OTAN. Ni la contaminación radiactiva ni sus consecuencias geopolíticas se detendrían a mitad del Atlántico.

Chornóbil ocurrió porque se ocultó la verdad y nadie rindió cuentas. Si el mundo contempla en silencio cómo Rusia convierte la infraestructura nuclear en instrumento de chantaje, está cayendo en el mismo error. Solo que esta vez no se trata de un accidente que podría ocurrir. Se trata de una amenaza que se mantiene deliberadamente sobre la cabeza de todos.

El Congreso Mundial de los Ucranianos exige a la comunidad internacional que actúe de inmediato:

  • Lograr la retirada inmediata de las fuerzas rusas de la central de Zaporiyia y de todas las instalaciones nucleares ucranianas.
  • Imponer consecuencias directas ante cualquier acción militar que ponga en riesgo la seguridad nuclear.
  • Proporcionar a Ucrania todo lo necesario para defender a su población y su infraestructura.

La lección de Chornóbil debía ser una advertencia para siempre. Rusia la ha convertido en manual de instrucciones. El mundo ya no podrá decir que no lo sabía.

Pavló Grod

Presidente del Congreso Mundial de los Ucranianos

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