
Luba Liubchik, Presidenta del Consejo Mundial de Coordinación Educativa y Formativa (SKVOR) del Congreso Mundial de los Ucranianos (CMU)
Fuente: Liubchyk en Facebook
El infierno que una vez más cayó sobre Kyiv esta noche no tuvo piedad: misiles balísticos, Iskander, los mortíferos «Tsirkon», Shahed y drones propulsados por motores a reacción. Veinte minutos de horror y furia, en los que cada respiración parecía una victoria.
La penumbra de un aparcamiento de la capital esconde cientos de historias humanas. Aquí el tiempo transcurre de otra manera. Desde arriba llega un estruendo sordo: otra explosión que parece hacer temblar el propio espacio. Pero aquí abajo reina una fuerza completamente distinta.
A la tenue luz de las linternas y las pantallas de los teléfonos se distinguen los rostros. Adultos agotados y niños pequeños, acurrucados sobre mantas directamente en el frío suelo.
La noche previa al primero de septiembre siempre tenía un aroma especial: el de los uniformes escolares nuevos recién planchados, los útiles recién estrenados y la ilusión de los niños. Esta noche debería haber sido de sueños tranquilos y cálidas fantasías de verano. En cambio, hubo hormigón frío en un refugio y el estruendo de las explosiones.
Es imposible no sentir dolor al ver cómo, en lugar de una cálida manta en su cama, los niños se envuelven en una chaqueta de adulto sobre el suelo húmedo del aparcamiento. Cómo sus pequeños dedos aprietan su juguete de peluche favorito, mientras sus ojos recorren el techo, tratando de adivinar, con cada nueva explosión, de dónde llega exactamente el estruendo…
En estos corredores subterráneos no hay extraños. Alguien comparte té caliente de un termo, alguien entrega el último cargador que tiene y alguien simplemente abraza en silencio por los hombros a quien tiene las manos temblando demasiado. En los ojos de la gente hay dolor, miedo y cansancio, pero junto a todo ello también hay una resistencia serena, casi palpable.
Cuando el refugio se convierte en hormigón frío, la mayor fuente de calor siguen siendo LAS PERSONAS. Kyiv volvió a resistir hoy bajo tierra para volver a recibir el amanecer allá arriba.
P. D. Por la mañana vi que el paso fronterizo ucraniano con Rumanía, en la región de Odesa, por el que regresamos ayer, había quedado completamente destruido…
En Kyiv, a primera hora de la mañana, ya se contabilizaban 8 muertos…
Dolor y desesperación.
Fotografía: Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania