Más de 200 participantes de 25 países europeos y representantes de la comunidad ucraniana mundial se reunieron en la ciudad alemana de Augsburgo para celebrar un foro dedicado al futuro de la diáspora ucraniana, el apoyo a Ucrania, la preservación de la identidad nacional y el fortalecimiento de la actividad organizada de las comunidades ucranianas en Europa.
Augsburgo, 30 y 31 de octubre de 2026
En la ciudad alemana de Augsburgo, que ocupa un lugar especial en la historia de la emigración ucraniana y de la vida organizada de los ucranianos en Alemania, se celebró los días 30 y 31 de octubre de 2026 el Foro Europeo de la Diáspora Ucraniana “Augsburgo 2026”. Se trató de uno de los encuentros internacionales más importantes de representantes de las comunidades nacionales ucranianas, organizaciones e instituciones de distintos países europeos, así como de representantes de la comunidad ucraniana mundial, que se reunieron para intercambiar experiencias, debatir los desafíos actuales e intentar coordinar las líneas de actuación futuras.
El foro congregó a más de 200 participantes de 25 países europeos. Entre ellos había presidentes y representantes de organizaciones nacionales ucranianas, miembros de los órganos directivos de instituciones internacionales, académicos, representantes del ámbito cultural y educativo, periodistas, organizaciones humanitarias y activistas de las comunidades ucranianas. La participación de representantes del Congreso Mundial de los Ucranianos procedentes de Canadá otorgó una importancia especial al encuentro y amplió su dimensión internacional.
Los organizadores del foro fueron el Congreso Europeo de los Ucranianos (CEU), presidido por Bogdán Raichinets, y la Asociación de Organizaciones Ucranianas en Alemania (Dachverband der ukrainischen Organisationen in Deutschland – DUOD), encabezada por Rostislav Sukennik. La comunidad ucraniana de Augsburgo también participó en la organización y el desarrollo del programa, realizando una importante contribución al éxito de este encuentro internacional.
Los participantes del foro recibieron saludos del Ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andriy Sibiga, así como de representantes de las autoridades alemanas. También llegaron mensajes de felicitación y apoyo del Consulado General de Ucrania en Múnich. Desde el inicio quedó claro que no se trataba simplemente de otro encuentro de organizaciones de emigrantes, sino de un esfuerzo por fortalecer, en medio de la agresión rusa contra Ucrania, la voz conjunta de las comunidades ucranianas en Europa y en el mundo.
Augsburgo: una ciudad de la diáspora ucraniana histórica y contemporánea
La elección de Augsburgo como sede del foro también tuvo un profundo significado simbólico. Después de la Segunda Guerra Mundial, esta ciudad se convirtió en uno de los centros importantes de la vida ucraniana en Alemania. Aquí los ucranianos crearon sus organizaciones, escuelas, instituciones culturales y sociales, desarrollaron su vida religiosa y establecieron las condiciones necesarias para preservar su identidad nacional en un nuevo entorno.
Precisamente la experiencia histórica de aquella generación de emigrantes ucranianos, que, a pesar de las dificultades de la guerra, los cambios políticos y la vida lejos de su patria, consiguió preservar la lengua, la cultura y la conciencia nacional ucranianas, constituyó uno de los puntos de partida fundamentales de los debates.
Hoy, la diáspora ucraniana se encuentra ante nuevas circunstancias históricas. Junto a las comunidades tradicionales, que llevan décadas desarrollando su actividad en los países europeos, en los últimos años, especialmente después del inicio de la invasión rusa a gran escala contra Ucrania, han surgido numerosas nuevas comunidades ucranianas. Millones de ucranianos se vieron obligados a abandonar su patria y buscar seguridad en otros países.
Estos cambios han generado nuevas necesidades, pero también nuevas oportunidades. Las organizaciones tradicionales se enfrentan al desafío de transmitir su experiencia, sus conocimientos organizativos y sus vínculos institucionales a las nuevas generaciones y a los ucranianos recién llegados, así como de incorporarlos a la vida conjunta de las comunidades ucranianas.
Siete ejes temáticos: desde la seguridad europea hasta el futuro de las organizaciones ucranianas
Durante las dos jornadas del programa se celebraron varios paneles temáticos y debates, en los que intervinieron más de 20 ponentes. Las conversaciones abarcaron una amplia variedad de cuestiones: desde el lugar de Ucrania en las relaciones políticas y de seguridad europeas hasta la preservación de la identidad nacional, el papel de las mujeres, la organización de nuevas comunidades y el futuro de las instituciones ucranianas en la era digital.
Uno de los temas centrales fue “Ucrania en Europa. La contribución de la sociedad civil y la diáspora ucranianas a la seguridad y la cooperación europeas”. Los participantes debatieron cómo las organizaciones ucranianas pueden influir más activamente en la formación de la opinión pública europea, contribuir a una mejor comprensión de la lucha de Ucrania por la libertad y la independencia y participar en la defensa de los intereses nacionales ucranianos a nivel internacional.
Se prestó especial atención al tema “Mujeres ucranianas sin fronteras: voz, influencia y acción”, en cuyo marco se destacó el papel de las mujeres ucranianas en la organización de las comunidades, las actividades humanitarias, la educación, la vida cultural y social, así como en la representación de Ucrania en los países donde residen.
Durante el debate “Ucrania en primera línea de fuego: desafíos para la seguridad y la resiliencia” se destacó la conexión entre la vida en Ucrania y las actividades de la diáspora. La presencia de representantes de las Fuerzas Armadas de Ucrania otorgó especial relevancia al encuentro y recordó a todos los asistentes que la lucha por Ucrania no se desarrolla únicamente en el campo de batalla. También continúa en los ámbitos diplomático, informativo, humanitario y social, y el apoyo de las comunidades ucranianas fuera de su patria desempeña un papel importante en este esfuerzo.
Uno de los temas más importantes para el futuro del pueblo ucraniano fue “Preservar la identidad y los valores ucranianos: garantía del futuro tanto de Ucrania como de las comunidades en el extranjero”. Los participantes hablaron sobre la lengua, la cultura, la educación, las tradiciones, la espiritualidad y la transmisión de la conciencia nacional a las generaciones más jóvenes.
En este contexto, se presentó la experiencia de la Universidad Libre Ucraniana de Múnich, una institución que lleva ya 106 años trabajando en beneficio de la ciencia, la educación y la cultura nacional ucranianas. La rectora de la universidad, la profesora Larisa Didkovska, compartió sus reflexiones sobre la importancia de la identidad nacional, la lengua y las raíces históricas, así como sobre las posibilidades de preservar el sentido de pertenencia a Ucrania independientemente del país de residencia.
Se hizo especial hincapié en la importancia de crear y mantener escuelas ucranianas, centros culturales, comunidades religiosas e instituciones educativas. Estas instituciones son precisamente las que crean las condiciones para que los niños y jóvenes nacidos o criados fuera de Ucrania conozcan su lengua, historia y cultura, y desarrollen un sentido de pertenencia al pueblo ucraniano.
Una de las ideas que se repitió en numerosas ocasiones durante los debates fue la siguiente: integrarse en la sociedad del país en el que vivimos, pero no asimilarse. La integración y la preservación de la identidad nacional no son procesos opuestos. Por el contrario, pueden complementarse mutuamente. Los ucranianos pueden participar activamente en la vida social, económica, cultural y política de los países donde residen y, al mismo tiempo, mantener sus vínculos con su lengua, cultura, tradiciones y patrimonio espiritual.
La relación entre la diáspora histórica y las nuevas comunidades ucranianas ocupó un lugar central en el panel “La diáspora histórica, las nuevas comunidades y los cambios en la vida organizada de los ucranianos en Europa”. Los participantes examinaron cómo combinar la experiencia de las organizaciones que llevan décadas funcionando con la energía y las iniciativas de las nuevas comunidades, cómo desarrollar la cooperación mutua y cómo evitar su fragmentación organizativa.
También ocupó un lugar importante el tema “Fortalecer la voz de las comunidades ucranianas en Europa mediante la coordinación, la incidencia política y la representación”.
Durante los debates se destacó la necesidad de una interacción conjunta más activa con las instituciones europeas, los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales. Las comunidades ucranianas, que reúnen a millones de personas, cuentan con un importante potencial humano, profesional, social y organizativo. Sin embargo, este potencial solo podrá aprovecharse plenamente mediante una actividad cohesionada, sistemática y coordinada.
El último eje importante del programa estuvo dedicado a la generación digital, la continuidad y el futuro de las organizaciones ucranianas en Europa. Se debatió cómo adaptar las formas tradicionales de actividad organizativa a las nuevas tecnologías de comunicación, cómo incorporar a los jóvenes al trabajo de las comunidades y cómo garantizar la visibilidad, la eficacia y la apertura de las organizaciones a las nuevas generaciones.
En el marco del foro también se presentó la actividad del Congreso Europeo de los Ucranianos, la Asociación de Organizaciones Ucranianas en Alemania y la Universidad Libre Ucraniana de Múnich. Asimismo, los participantes conocieron el proyecto “YOUA” de GIZ Ucrania, lo que les permitió familiarizarse con distintas formas de apoyo institucional, educativo y al desarrollo de las comunidades ucranianas.
La unidad de la diáspora: apoyo a Ucrania hoy y reconstrucción mañana
Aunque los temas de los debates fueron diversos, casi todos estuvieron unidos por una misma idea: la diáspora ucraniana debe seguir siendo un sólido y organizado respaldo para su patria.
Mientras continúe la guerra, Ucrania necesita apoyo político internacional, ayuda humanitaria, medidas para contrarrestar la propaganda rusa, información dirigida a la opinión pública europea y defensa de sus intereses nacionales. Se hizo especial hincapié en la necesidad de continuar ayudando a la población que sufre diariamente los ataques rusos contra ciudades, infraestructuras energéticas y otras instalaciones indispensables para la vida cotidiana.
La proximidad del invierno subraya aún más la importancia de la solidaridad humanitaria. El pueblo ucraniano sigue necesitando ayuda concreta y la diáspora tiene una responsabilidad especial en este ámbito.
Sin embargo, los participantes del foro no se limitaron a abordar las circunstancias actuales de la guerra. Una parte importante de los debates estuvo orientada hacia el futuro, especialmente hacia el papel de la diáspora en la reconstrucción de Ucrania después de la guerra, su recuperación económica y social y el regreso de las personas que se vieron obligadas a abandonar su patria debido al conflicto.
Al mismo tiempo, se planteó una de las cuestiones más complejas de la sociedad ucraniana contemporánea: ¿qué ocurrirá con los millones de ucranianos que actualmente se encuentran fuera de su país?
Parte de ellos ya está regresando o se prepara para hacerlo; otros permanecerán durante algún tiempo en los países que les han ofrecido refugio, mientras que algunos probablemente establecerán allí su vida de manera permanente. Para las organizaciones ucranianas, esto implica una nueva responsabilidad: ayudar a quienes desean regresar, mantener el vínculo con quienes permanecen en el extranjero y garantizar que sus hijos y las futuras generaciones no pierdan la lengua ucraniana ni su identidad nacional.
Por eso, Ucrania necesitará a su diáspora no solo durante la guerra. Su papel será igualmente importante en tiempos de paz: en la reconstrucción del Estado, el desarrollo de la economía, el establecimiento de vínculos con instituciones internacionales, el retorno de la población y la construcción de una sociedad democrática.
El mensaje del foro fue claro: ¡Sin una Ucrania libre no hay una Europa libre!
El Congreso Mundial de los Ucranianos y el Congreso Europeo de los Ucranianos: unidad organizativa y una voz común
La participación de representantes de las dos organizaciones internacionales más importantes de la diáspora ucraniana, el Congreso Mundial de los Ucranianos (CMU) y el Congreso Europeo de los Ucranianos (CEU), otorgó una importancia especial a este encuentro.
Su participación confirmó la necesidad de estrechar la unión entre las organizaciones ucranianas a nivel europeo y mundial. En un momento en que Ucrania libra una lucha existencial por su soberanía, integridad territorial y libertad, una diáspora organizada constituye un importante potencial político, social y cultural.
El Presidente del Congreso Mundial de los Ucranianos, Pavló Grod, subrayó la necesidad de organizar a las comunidades ucranianas para que se conviertan en una fuerza política influyente en las sociedades europeas, capaz de defender los intereses de Ucrania a largo plazo.
Precisamente en ello reside una de las importantes tareas del Congreso Europeo de los Ucranianos: unir a las organizaciones nacionales, crear plataformas de acción conjunta, representar los intereses de las comunidades ucranianas y garantizar su presencia en las instituciones europeas.
El foro de Augsburgo demostró que esta cooperación no debe limitarse a declaraciones y encuentros formales. Es necesario desarrollar programas conjuntos concretos, intercambiar experiencias, establecer vínculos entre organizaciones y crear mecanismos que garanticen una cooperación duradera.
Al término del foro se anunció la preparación de una declaración conjunta que recogerá las posiciones consensuadas y las prioridades para las futuras actividades.
El foro no son solo organizaciones y cargos. El foro son las personas
Sin embargo, después de todos los actos oficiales, intervenciones, paneles y debates, probablemente la impresión más importante que dejó el foro de Augsburgo estuvo relacionada con las personas.
El Foro Europeo de la Diáspora Ucraniana no fue simplemente un encuentro de organizaciones, presidentes, miembros de órganos directivos y representantes de instituciones. Fue una reunión de personas que, independientemente del país en el que viven, comparten una misma preocupación por Ucrania, su libertad y su futuro.
Detrás de cada organización hay personas concretas y sus historias de vida. Son quienes llevan décadas preservando las tradiciones ucranianas en los países donde residen; quienes, después del inicio de la guerra, ayudaron a los refugiados, organizaron campañas humanitarias, recaudaron fondos y apoyaron a familias, niños y heridos; y quienes trabajan diariamente para preservar la lengua y la cultura ucranianas.
En sus encuentros, conversaciones, abrazos y fotografías conjuntas se percibía una unidad capaz de superar las fronteras estatales. Cada persona tiene una historia de vida particular, pero todas comparten una responsabilidad ante el pueblo y la patria.
Fue especialmente emotivo ver entre las personas que viven en la seguridad de los países europeos a representantes de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Su presencia recordó a todos que la libertad no se consigue por sí sola y que, cada día, se paga un precio muy alto por ella.
Uno de los mensajes más contundentes que dejó todo el encuentro es que Ucrania se sostiene gracias a su gente: quienes la defienden en el frente, quienes trabajan y viven en su patria y también los millones de ucranianos que se encuentran fuera de sus fronteras.
Los ucranianos de Croacia en la comunidad europea
Para los representantes de la minoría nacional ucraniana en la República de Croacia, participar en un encuentro internacional de estas características tiene un significado especial. Croacia cuenta con una larga tradición de vida organizada de la comunidad ucraniana, y sus asociaciones culturales y educativas llevan décadas trabajando para preservar la lengua, la cultura, las costumbres y la identidad nacional.
La Asociación Cultural y Educativa Ucraniana “Kobzar”, de Zagreb, como una de las organizaciones de la minoría nacional ucraniana en Croacia, desarrolla su actividad precisamente sobre la base de estos valores. La preservación del patrimonio cultural y espiritual ucraniano, el desarrollo de actividades editoriales e informativas, el fomento de las tradiciones y el establecimiento de vínculos de cooperación con instituciones ucranianas en Ucrania y en el mundo constituyen una parte importante de su programa.

La comparación de las experiencias de las comunidades ucranianas en distintos países europeos demuestra hasta qué punto sus condiciones son diferentes, pero también cuán similares siguen siendo sus objetivos fundamentales. Independientemente de su tamaño, circunstancias históricas o estatus jurídico en cada país, todas las comunidades ucranianas organizadas contribuyen a preservar la identidad nacional y representar a Ucrania en su entorno.
Para los ucranianos de Croacia es especialmente importante que su experiencia en la organización de la vida nacional, la autonomía cultural y el trabajo en una sociedad multilingüe y multicultural se combine con la experiencia de otras comunidades europeas. Estos encuentros permiten establecer nuevos contactos, abren oportunidades de cooperación y fortalecen el sentimiento de pertenencia a una amplia comunidad ucraniana europea.
Agradecimiento a los anfitriones y organizadores
El éxito de un encuentro internacional de esta magnitud depende no solo de la calidad del programa, sino también de las personas que lo preparan y lo llevan a cabo.
Por ello, merecen un agradecimiento especial los organizadores y toda la comunidad ucraniana de Alemania, encabezada por su presidente, Rostislav Sukennik, y, en particular, la organización social ucraniana de Augsburgo, dirigida por Katerina Matei-Babenko.
También merece un agradecimiento especial la dirección y la Presidencia del Congreso Europeo de los Ucranianos por preparar un programa de gran contenido y considerable complejidad organizativa, así como todos los participantes de los debates, que enriquecieron el foro con sus conocimientos, experiencias y propuestas.
Personalmente, quiero destacar y expresar mi sincero agradecimiento a la señora Iryna Wolf, quien durante mi estancia en Augsburgo mostró una atención extraordinaria, amabilidad y disposición para ayudarme. Me recibió a mi llegada y me ayudó también en el momento de mi partida. Esta calidez humana y hospitalidad dejan recuerdos especialmente agradables.
También agradezco a todas las personas con las que tuve la oportunidad de reunirme durante mi estancia en Augsburgo, conversar e intercambiar opiniones y experiencias. Los nuevos contactos, las conversaciones amistosas y el sentimiento de unidad son valores que no pueden medirse por el número de participantes o de paneles celebrados.
Un camino común: de la solidaridad a las acciones concretas
El Foro Europeo de la Diáspora Ucraniana de Augsburgo ha concluido, pero las cuestiones que planteó siguen siendo relevantes para todas las organizaciones ucranianas en Europa.
¿Cómo estrechar los vínculos entre la diáspora histórica y las nuevas comunidades ucranianas? ¿Cómo fortalecer la voz común de los ucranianos en las instituciones europeas? ¿Cómo incorporar a los jóvenes a las actividades de las organizaciones? ¿Cómo preservar la lengua y la cultura ucranianas para las nuevas generaciones? ¿Cómo seguir ayudando a Ucrania durante la guerra y, al mismo tiempo, prepararse para su futura reconstrucción?
Estas preguntas no pueden responderse en un solo encuentro internacional. Se necesita una cooperación permanente, confianza mutua, unidad institucional y voluntad de transformar las ideas acordadas conjuntamente en programas concretos.
Augsburgo demostró que la diáspora ucraniana cuenta con el potencial humano, la experiencia organizativa y los contactos internacionales necesarios para desarrollar esta labor. Sin embargo, su fuerza no estará determinada únicamente por el número de organizaciones y sus miembros, sino, ante todo, por su capacidad de actuar de manera unida, responsable y en favor de un objetivo común.
Uno se marcha de Augsburgo con nuevos contactos, experiencias e impresiones, pero también con una conciencia más clara de la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene ante Ucrania. La guerra continúa, una paz justa y duradera todavía no se vislumbra y el pueblo ucraniano sigue necesitando el apoyo de sus compatriotas en todo el mundo.
Por eso, el mensaje de este foro va mucho más allá de sus dos jornadas de programa. La diáspora ucraniana no es simplemente una comunidad de personas que viven fuera de su patria. Es una parte inseparable del espacio nacional, cultural y social ucraniano, un importante respaldo en la defensa de la soberanía y la libertad y uno de los factores que contribuirán a la futura reconstrucción y desarrollo de Ucrania.
Ucrania necesita a su diáspora hoy, en la lucha por la libertad y la independencia. También la necesitará mañana, en la reconstrucción del Estado, el regreso de la población, el fortalecimiento de la sociedad democrática y la preservación de la identidad nacional ucraniana.
El foro de Augsburgo confirmó que, a pesar de las distancias, las diferentes circunstancias de vida y las fronteras estatales, el pueblo ucraniano sigue unido por una experiencia histórica común, su lengua, su cultura y su responsabilidad por el futuro de su patria.
Porque, vivamos donde vivamos, Ucrania sigue siendo nuestro hogar común.
¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes!
Slavko Burda
Publicista y editor
Presidente de la Asociación Cultural y Educativa Ucraniana “Kobzar” – Zagreb
Fotografía: Dachverband der ukrainischen Organisationen in Deutschland, en Facebook.