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Los ataques informativos del Kremlin: ¿cómo hacerles frente?. Segunda parte: Sudáfrica

#Accióncomunitaria
julio 31,2026 190
Los ataques informativos del Kremlin: ¿cómo hacerles frente?. Segunda parte: Sudáfrica

Continuamos nuestra serie de conversaciones con representantes de las comunidades ucranianas sobre su experiencia en la lucha contra la desinformación. En la primera parte abordamos el caso de Portugal; esta vez analizamos la experiencia de Sudáfrica, donde Dzwinka Kachur, vicepresidenta regional del Congreso Mundial de los Ucranianos (CMU) para África y cofundadora de la Asociación Ucraniana en la República de Sudáfrica (AURSA), explicó las particularidades de combatir las narrativas del Kremlin.

Narrativas en torno a las fechas conmemorativas

Las fechas conmemorativas de Ucrania, especialmente el Día de la Independencia, suelen ir acompañadas de una oleada de los mismos mensajes de desinformación, afirma Kachur. Entre ellos se encuentran la negación de la condición de Estado de Ucrania y de su soberanía, la desacreditación del gobierno y de la sociedad ucraniana, así como la difusión de afirmaciones falsas sobre una supuesta derrota de Ucrania en la guerra.

La experiencia sudafricana ofrece ejemplos concretos de cómo funciona esta estrategia en la práctica. En varias ocasiones, los propagandistas rusos han intentado vincular al Congreso Mundial de los Ucranianos y a los activistas ucranianos con el fascismo y el terrorismo. También impulsaron una campaña para convencer a la opinión pública de que Ucrania no es un Estado democrático porque durante la guerra no celebra elecciones. Para reforzar esta narrativa, los servicios rusos incluso contrataron a residentes locales para participar en una protesta en Pretoria y les entregaron pancartas con retratos de Oleksiy Arestóvich y Valeri Zaluzhni acompañados de la inscripción: «Nuestro presidente».

«Por supuesto, ninguno de los sudafricanos que sostenían esas pancartas durante la protesta en Pretoria, y que claramente no parecían ucranianos, sabía quiénes eran las personas retratadas», comenta la vicepresidenta del CMU.

Con motivo del cuarto aniversario de la invasión a gran escala, el país agresor difundió otra falsedad: que supuestamente estaba ganando la guerra.

Si en Portugal, según las observaciones del vicepresidente del CMU Pavló Sadoja, el pasado colonial y las relaciones con los países vecinos son temas sensibles, en Sudáfrica la propaganda rusa explota otra cuestión especialmente delicada: la discriminación racial. Allí difunde la narrativa de que Ucrania solo recibe apoyo de sudafricanos de un determinado color de piel.

Este año, considera Kachur, al conjunto habitual de mensajes —»Ucrania no existe, es parte de Rusia», «Ucrania está perdiendo la guerra», «los ucranianos sufren pérdidas catastróficas»— se sumará otro: los cambios en el Gabinete de Ministros, en particular la destitución del ministro de Defensa. Las demandas de la sociedad ucraniana hacia sus autoridades probablemente serán utilizadas para promover la idea de una supuesta incapacidad política, ilegitimidad del gobierno y ausencia de principios democráticos.

¿Cómo detectar un ataque en una fase temprana y prepararse?

La primera señal de una campaña coordinada es la sincronización: en cuestión de horas o de un solo día, distintas cuentas en redes sociales y medios de comunicación, muchas de ellas poco conocidas, comienzan a difundir el mismo tema o las mismas acusaciones con una rapidez inusual.

La segunda señal es la apelación a las emociones en lugar de los hechos. Si una publicación no se basa en información verificable y busca principalmente provocar indignación, miedo u odio, conviene preguntarse quién intenta manipular esas emociones y con qué propósito. Según Kachur, las emociones son uno de los instrumentos favoritos de la manipulación.

Sin embargo, estas señales no son suficientes por sí solas. Algunos temas generan de forma natural un fuerte interés social y se difunden rápidamente porque afectan emocionalmente a la población. Por ello, es importante analizar no solo la velocidad de propagación, sino también los indicios de coordinación, las fuentes y la credibilidad de la información.

Lo más importante, señala Kachur, es desarrollar campañas de comunicación propias, sólidas y bien estructuradas: tener claro qué mensaje se quiere transmitir y disponer de mensajes clave preparados y basados en hechos.

Uno de los objetivos de las operaciones informativas rusas es obligar a los ucranianos a hablar de campañas de desprestigio en lugar de centrarse en los temas realmente importantes. Por eso, el impulso de desmentir inmediatamente cada falsedad debe controlarse. No todas las campañas de desinformación alcanzan una difusión significativa o despiertan interés en la audiencia local. Antes de dedicar tiempo y recursos a refutarlas, es necesario evaluar su alcance, quiénes son sus principales difusores y si realmente están influyendo en la opinión pública.

El segundo consejo consiste en definir de antemano un equipo responsable de la comunicación y establecer claramente quién habla en nombre de la organización o de la comunidad.

El tercero es no afrontar estas situaciones en solitario. Existen mecanismos para responder a las campañas de desinformación: si una narrativa es difundida por medios de comunicación oficiales, es posible recurrir al Consejo de Ética o al Press Code para solicitar la retirada de un artículo; también pueden presentarse denuncias ante el Defensor del Pueblo por discursos de odio o acudir a las plataformas digitales para denunciar publicaciones en redes sociales.

La colaboración con especialistas en monitoreo del espacio informativo o con analistas OSINT ayuda al equipo de comunicación a decidir si una narrativa merece una respuesta pública o si es mejor no amplificarla. Asimismo, resulta fundamental establecer previamente relaciones con medios de comunicación, figuras públicas respetadas y líderes de opinión que puedan respaldar la difusión de la posición de la comunidad.

¿Responder o ignorar?

Si una campaña no ha logrado una repercusión significativa, una respuesta pública puede atraer una atención innecesaria y contribuir involuntariamente a difundir el bulo.

Kachur recuerda un ejemplo revelador: en uno de sus informes, los propagandistas rusos presumían de que el primer ministro del Reino Unido se había visto obligado a responder públicamente a unas narrativas difundidas por ellos en Namibia. Para el Kremlin, aquello fue una prueba de que la operación había tenido éxito, ya que había conseguido que un alto funcionario diera visibilidad a un tema inventado por ellos.

Por ello, antes de desmentir una información falsa, es imprescindible evaluar su alcance e impacto reales. No todos los bulos requieren una respuesta pública; en muchos casos, la estrategia más eficaz consiste en seguir difundiendo mensajes propios, basados en hechos, sin reforzar la manipulación.

Según Kachur, el error más frecuente de las organizaciones durante este tipo de ataques es reaccionar emocionalmente, especialmente cuando el objetivo es una persona concreta y no solo una organización. El deseo de responder rápidamente puede provocar que distintos representantes comuniquen mensajes contradictorios o datos sin verificar, lo que termina dañando más la credibilidad de la organización que el propio ataque.

Plan de comunicación de crisis

Es imposible prepararse para todos los escenarios posibles, pero resulta esencial contar con un plan de actuación previamente definido.

Ese plan debe establecer quién toma las decisiones, a quién se consulta y quién se encarga de la comunicación externa. No se trata de disponer de respuestas preparadas para cualquier situación, sino de contar con un proceso claro: evaluar la situación, debatirla, decidir si es necesario responder públicamente, de qué manera hacerlo o, por el contrario, optar conscientemente por no hacer declaraciones.

Lo más importante, subraya Kachur, es que las decisiones no se adopten bajo la presión de las emociones o de la opinión pública, sino a partir del análisis de los hechos, del alcance de la campaña y de su posible impacto.

La coordinación dependerá del tipo de narrativa que se esté difundiendo. Si el ataque afecta no solo a una organización concreta o a Ucrania en general, sino también a socios o instituciones estatales, es importante informarles a tiempo para coordinar una posición común.

Si existe cooperación con verificadores de datos, analistas OSINT o investigadores de operaciones informativas, conviene alertarlos para que documenten la campaña, analicen las redes de difusión y evalúen su verdadero alcance e impacto.

Para detectar el inicio de una campaña, explica Kachur, no es imprescindible disponer de software especializado. Basta con monitorear regularmente las menciones de la organización en el espacio informativo. Además, una red sólida de organizaciones asociadas suele alertar rápidamente cuando aparece alguna actividad sospechosa.

Tres pasos si usted se convierte en el objetivo

Si una comunidad o una persona se convierte en blanco de un ataque, Kachur recomienda actuar en tres etapas.

  • En primer lugar, no entrar en pánico ni reaccionar emocionalmente. Conviene hacer una pausa y evaluar si realmente se trata de un ataque coordinado o simplemente de algunos comentarios negativos.
  • En segundo lugar, no afrontar la situación en solitario. Es importante debatir el caso dentro de la organización, informar a los socios si es necesario y consultar a expertos o analistas OSINT para valorar el alcance del ataque y decidir si es conveniente responder públicamente.
  • En tercer lugar, documentarlo todo: guardar enlaces, hacer capturas de pantalla y registrar la hora de las publicaciones y los principales difusores. Esta documentación será útil para posteriores análisis, para presentar denuncias ante las plataformas o, si fuera necesario, ante las autoridades competentes.

La fuerza está en la unidad

De cara a las campañas previas al Día de la Independencia, Kachur considera que las comunidades ucranianas en el extranjero deben recordar, ante todo, la importancia de la unidad. La cooperación eficaz entre las organizaciones ucranianas y la colaboración con socios locales fortalece y hace más visible la voz de la comunidad.

El Congreso Mundial de los Ucranianos cuenta con más de 60 años de experiencia enfrentando ataques informativos. Sus archivos demuestran que las campañas emprendidas por la Unión Soviética contra las organizaciones ucranianas y los activistas que luchaban por la independencia se prolongaron durante décadas. Según Kachur, muchas de las campañas actuales utilizan las mismas narrativas e incluso los mismos entornos para difundirlas.

Sin embargo, pese a todos esos esfuerzos, los ucranianos lograron conquistar su independencia. Por ello, afirma Kachur, el Día de la Independencia es, ante todo, una oportunidad para contarle al mundo la historia de Ucrania, su cultura, su historia, su lucha y su gente.

Para concluir, Kachur recuerda las palabras de Tarás Shevchenko:

«¡Luchad y venceréis! Dios os ayuda. La verdad, la gloria y la santa libertad están de vuestro lado.»

La verdad, la unidad y el apoyo mutuo, subraya, son la mayor fortaleza de la comunidad ucraniana.

¡Feliz Día de la Independencia de Ucrania! ¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes!

Fotografía: UAPAR en Facebook

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