La comunidad ucraniana en Colombia es una de las más jóvenes y menos numerosas de América Latina. Sin embargo, pese a ello, y quizá precisamente por eso, en pocos años logró organizarse, hacerse visible en los espacios culturales del país y convertirse en una organización adherente al Congreso Mundial de los Ucranianos (CMU).
La historia de la asociación “Prosvita” es la historia de cómo un pequeño grupo de personas decidió hablar de Ucrania en voz alta, incluso cuando casi nadie la escuchaba. Rostislav Kalatsinski, presidente de la Asociación Ucraniana en Colombia “Prosvita”, compartió con el CMU la experiencia de este camino.
Obstáculos burocráticos
Rostislav Kalatsinski llegó a Colombia en 2015 mediante un programa de prácticas profesionales Global Talent de AIESEC. Durante su estancia, enseñó inglés en la Embajada de Estados Unidos, la Cruz Roja y una estructura de la ONU que trabaja en temas relacionados con los derechos de las mujeres. En aquel entonces había poca información sobre Colombia en internet y la mayoría de los materiales ofrecían una imagen estereotipada del país. Rostyslav decidió conocer Colombia por sí mismo. Posteriormente aprendió español, escribió y defendió con éxito una tesis de maestría sobre los medios de comunicación colombianos en la Universidad Nacional de Kyiv Taras Shevchenko. Ya en 2017 se trasladó a Colombia para establecerse de manera permanente.
En aquel momento, los vínculos entre Ucrania y Colombia estaban limitados no solo por la distancia geográfica, sino también por las barreras burocráticas. Hasta 2020, los ucranianos no podían entrar en Colombia sin visado: para tramitarlo tenían que viajar a Varsovia. Al mismo tiempo, los colombianos que querían visitar Ucrania debían acudir a la Embajada de Ucrania en Perú.
Desde 2017, un grupo de iniciativa comenzó a promover la eliminación de los visados turísticos. A él también se sumaron políticos ucranianos, entre ellos Irina Gerashchenko, quien entonces presidía el Comité Parlamentario de Integración Europea. El principal argumento era el deseo de facilitar los contactos entre las personas, para que las familias pudieran reunirse y los colombianos pudieran descubrir Ucrania sin obstáculos burocráticos innecesarios.
Sin embargo, incluso después de la eliminación del régimen de visados y del comienzo de la invasión a gran escala, la comunidad ucraniana en Colombia no aumentó significativamente. En 2022-2023 llegó al país cierto número de ucranianos que huían de la guerra, pero la mayoría posteriormente se trasladó a otros países. Las familias que permanecieron solicitaron el estatus de refugiado y solo obtuvieron la residencia colombiana tres años después. Durante todo ese tiempo, en la práctica no podían salir del país.
Colombia tampoco llegó a establecer un programa estatal de apoyo para los ucranianos. Asimismo, quedaron sin concretarse los planes anunciados en 2023 para abrir una embajada de Ucrania en Bogotá. Según Rostislav, esto está relacionado con el cambio de gobierno y de orientación de la política exterior del país. Tras la llegada al poder del presidente Gustavo Petro en 2022, las prioridades de política exterior de Colombia cambiaron y el desarrollo de las relaciones con Ucrania pasó a un segundo plano.
Las elecciones presidenciales en Colombia ya se celebraron y el presidente electo Abelardo de la Espriella asumirá oficialmente el cargo el 7 de agosto. En “Prosvita” esperan que el nuevo jefe de Estado, que mantiene una posición más pro-ucraniana y prooccidental que su predecesor Gustavo Petro, preste mayor atención al desarrollo de las relaciones con Ucrania.
Al mismo tiempo, De la Espriella ya anunció una amplia reorganización del servicio diplomático, incluido el cierre de 14 embajadas y alrededor de 15 consulados, como parte de una reducción del gasto público. Se espera que su política exterior esté más orientada hacia la cooperación con Estados Unidos y los países de la OTAN y sea menos favorable a los regímenes que apoyan a Rusia, en particular Cuba y Venezuela.
A pesar del reducido tamaño de la comunidad, los ucranianos que permanecen en Colombia durante largos períodos van encontrando gradualmente su lugar en la sociedad local. Según Rostislav, con mayor frecuencia trabajan en dos sectores.
El primero es la enseñanza del inglés como lengua extranjera en academias de idiomas, universidades y escuelas colombianas. Aunque el inglés no es su lengua materna, los profesores ucranianos son muy valorados como filólogos profesionales.
El segundo es el trabajo en plantaciones de flores, ya que la industria florícola es uno de los sectores clave de las exportaciones colombianas.
En el país también opera la empresa ucraniana de tecnología SoftServe, que cuenta con oficinas en Bogotá y Medellín y genera puestos de trabajo principalmente para profesionales locales. Algunos ucranianos también abren sus propios negocios, aunque por ahora estos casos son pocos.
Actualmente, en Colombia, un país con una población de más de 53 millones de habitantes, viven alrededor de 400 ucranianos, mientras que “Prosvita” reúne aproximadamente a 30 miembros activos. Sin embargo, precisamente este pequeño equipo ha logrado poner en marcha decenas de iniciativas destinadas a apoyar a Ucrania y promover su cultura en apenas unos años.
Diplomacia cultural al estilo colombiano
“Prosvita” celebró su asamblea general constitutiva en 2023, se registró oficialmente en 2024 y ya en 2025 se convirtió en una organización adherente al CMU. Para una comunidad joven que trabaja exclusivamente de manera voluntaria, esto supuso un paso importante hacia la cooperación internacional.
En pocos años de actividad, la asociación ha puesto en marcha decenas de iniciativas culturales, educativas y benéficas. Su equipo organizó proyecciones de documentales sobre la guerra en Ucrania, recaudó ayuda para las Fuerzas Armadas de Ucrania —en particular torniquetes y chalecos antibalas— y también realizó exposiciones fotográficas que explicaban a los colombianos la agresión rusa.
Un socio importante en esta dirección fue el Club de Ilustradores Ucranianos Pictoric, que proporcionó obras para las exposiciones. Estas fueron presentadas en varias ciudades de Colombia, utilizando el arte como una forma de hablar sobre la guerra, las pérdidas humanas y la resistencia del pueblo ucraniano.
Uno de los espacios más importantes para promover Ucrania se convirtió en la mayor feria del libro del país, la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Desde hace varios años, “Prosvita” participa en su programa con conferencias tituladas «La voz de la literatura ucraniana durante la guerra».
Durante estos encuentros, la asociación presenta al público colombiano a autores ucranianos cuyas obras se han convertido en testimonios de la guerra. Entre ellos se encuentran la escritora Victoria Amelina y el poeta Maksym Kryvtsov, quienes murieron como consecuencia de la agresión rusa.
Cada año, el 24 de febrero, la comunidad participa en las acciones internacionales de solidaridad coordinadas por el CMU y también organiza una marcha. De esta manera, “Prosvita” recuerda a la sociedad colombiana que la guerra continúa y que cada persona puede apoyar a Ucrania, desde participar en acciones solidarias hasta difundir información veraz en sus propias redes sociales.
La cooperación de la asociación no se limita a la comunidad ucraniana. Junto con la Embajada de Polonia en Colombia, “Prosvita” organizó un picnic cultural polaco-ucraniano que combinó la presentación de ambas culturas con una campaña de recaudación de fondos para apoyar a Ucrania.
El año pasado, el pianista ucraniano Taras Filenko visitó Bogotá. Con el apoyo de la asociación, ofreció varias conferencias sobre la cultura ucraniana en universidades, se reunió con representantes de la comunidad artística y también ofreció un concierto para el público general.
Poco a poco, “Prosvita” ha formado una amplia red de contactos internacionales. La asociación coopera con las misiones diplomáticas de Polonia y Francia, así como con la Delegación de la Unión Europea en Colombia.
Aunque Ucrania todavía no cuenta con una embajada propia en Bogotá, “Prosvita” mantiene un contacto permanente con los diplomáticos de la Embajada de Ucrania en Perú, que también es responsable de Colombia y Ecuador. Los representantes de la misión diplomática visitan regularmente las actividades de la asociación y participan en sus iniciativas.
Cada vez con mayor frecuencia, la comunidad ucraniana también es invitada a participar en eventos culturales locales dedicados a Ucrania. Uno de ellos fue un encuentro con la periodista colombiana Anna María Rodelo, quien cubrió la guerra ruso-ucraniana directamente desde Ucrania, y con el escritor Héctor Abad Faciolince.
El próximo paso: un espacio propio para Ucrania
A pesar de las decenas de iniciativas realizadas, en “Prosvita” ya piensan en la siguiente etapa de desarrollo. Uno de los proyectos más ambiciosos de la asociación sigue siendo contar con un stand propio en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, la mayor feria del libro de Colombia, que cada año, durante tres semanas entre finales de abril y comienzos de mayo, recibe entre medio millón y un millón de visitantes.
Según Rostyslav, la presencia permanente de Ucrania en un espacio de estas características permitiría presentar al país no solo a través de los libros, sino también mediante su cultura contemporánea, su historia y su identidad ucraniana.
Precisamente este enfoque —mostrar Ucrania de una manera más amplia que únicamente a través del prisma de la guerra— es hoy una de las principales prioridades de la asociación. En “Prosvita” aspiran a participar en eventos culturales locales, colaborar con representantes de las industrias del arte y la moda, así como invitar a Colombia a músicos, historiadores, escritores e historiadores del arte ucranianos.
Por ahora, estos proyectos se encuentran en fase de planificación y toda la actividad de la asociación, como hasta ahora, depende del trabajo de voluntarios. Al mismo tiempo, en “Prosvita” están convencidos de que precisamente la diplomacia cultural ayuda a generar un interés duradero por Ucrania y a crear vínculos que siguen siendo importantes independientemente de las circunstancias políticas.
El próximo gran encuentro de la comunidad ucraniana tendrá lugar el 23 de agosto, en vísperas del 35.º aniversario de la independencia de Ucrania. Ese día, la asociación celebrará su asamblea general, seguida de un programa cultural abierto para ucranianos, colombianos y todos los amigos de Ucrania.
Para una comunidad que surgió hace menos de cuatro años y reúne a unas treinta personas activas, esto ya se ha convertido en una buena tradición. Durante este tiempo, “Prosvita” ha recorrido el camino desde un pequeño grupo de iniciativa hasta convertirse en una organización que representa a Ucrania en espacios culturales internacionales, coopera con diplomáticos, universidades y artistas, y ayuda a los colombianos a descubrir la Ucrania contemporánea.
Porque incluso a miles de kilómetros de la Patria, es posible seguir siendo su voz.




















